Las “burbujitas” de Freixenet han muerto y ahora el tradicional anuncio se ha convertido en un corto de 9 minutos dirigido por Martin Scorsese. A eso lo llamo yo un tremendo error. Por un lado, terminas con una de esas tradiciones no escritas de la Navidad, como es comprar lotería, comer turrón, o poner el belén y por otro, te sacas de la manga un corto que sólo se puede ver por internet o en cines, ya que en televisión el tiempo es dinero y sólo ponen un minitrailer. No creo que vayan a tener, ni de cerca, el mismo impacto en el público.
Además, hoy me había propuesto ver el corto por internet, y me ha saltado este pantallazo en la web de Freixenet que resume claramente lo que me ha parecido una campaña de publicidad nefasta.

Si tienes una fórmula ganadora, no debes reinventarla, eso le pasa a Antena 3 con Los Simpsons, así de sencillo: si algo funciona, no lo toques.